Escoged cualquier persona que veáis por la calle. Os puedo garantizar que -debidamente entrevistada- revelará una vida con detalles fascinantes.
Siempe que me despido de un muerto, pienso lo mismo ante su féretro aún abierto:
-Cuántos secretos se lleva consigo.
En cada vida hay vivencias de incuestionable interés. Otra cosa es que lleguen a trascender o que el destino depare que alguien con el suficiente talento pueda describirlas.
Pero no lo dudéis: las personas somos archivos ambulantes de vivencias. Y hay tantas personas por la calle, en las playas, las prisiones, los hospitales.
Tanta memoria inédita que se esfuma. Tanto archivo que se malogra.