No te preocupen las críticas. Que te preocupe que no sea cierto lo que te imputan.
Es -parafraseado- uno de los más bellos aforismos que le conozco al escritor y amigo Antoni Bolinches.
Me recuerda que en cierta ocasión titulé un artículo sobre gestión con la frase «No maldigas al enemigo». Y precisaba en el subtítulo: «Al fin y al cabo te hace la auditoría de calidad gratis».
Positivar las críticas no es empeño fácil pero abundante literarura clásica prescibe atender a los requerimientos ajenos sin descartarlos de antemano.
Es una buena reflexión para el Año Nuevo que ahora comienza. Es una fecha siempre entrañable. Nos invita al rediseño vital. Cuando no a la autoreinvención.
Con mis mejores deseos para la audiencia de este blog, que ya emprende su segundo año. Y eso ya es una cierta veteranía.