Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

El ídolo Bobby: un triste jaque mate

Ganaba como quien no quiere la cosa. Y su aire desgarbado de geniecillo havardiano me cautivó. Como a tantos. El ajedrecista Bobby Fischer ha muerto y con él uno de mis más preciados iconos de la niñez.

Siempre me ha subyugado el mundo del ajedrez. Con todo, me he resistido a aprender a jugar, más allá de saber cómo se mueven las fichas.

Mi entrañable amigo don Miguel Angel Marín Luna, ya difunto, me daba cuenta en aquellas interminables tardes en el Ateneo de Barcelona de los peligros de susodicho juego.

-Muchos jugadores se apasionan tanto por el ajedrez que acaban perdiendo a la mujer-me explicaba con sorna.

Por eso nunca quise aprender. Intuí que caería en un pozo sin fondo de horas estériles y me apartaría de mis estudios universitarios.

Un buen amigo de adolescencia, Sergio Llopis González, era un excelente jugador. Él me enseñó la jugada del pastor: un mate en tres o cuatro movimientos con el que podías sorprender a tus amistades.

Bobby Fischer campaba ya entonces por sus respetos. Luego vinieron los problemas politicos, sus desequilibrios y exilio, su desaparición y muerte final en Islandia. Vaya isla para ir a morir.

Bobby Fischer ha muerto y yo me interrogo sobre aquellos -ajedrecistas o no- cuya inteligencia pone a sus propias vidas en jaque. En jaque mate.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

Lo más leído