Para entender al otro, ponte sus zapatos.
Es una de las más bellas y sucintas expresiones para glosar la importancia de la empatía: el saberse poner en el lugar del otro.
Cada uno sabe lo suyo, de manera que los juicios sobre los demás deben ser siempre prudentes.
Tal como lo expresó Ortega y Gasset: «Yo soy yo y mis circunstancias». Las circunstancias acotan, delimitan los comportamientos.
A fuer de ser justos, hemos de tenerlas en cuenta. No sirven los juicios desde la poltrona. Hay que bajar a pie de calle. Y si es factible, ponerse los zapatos del reo, el implicado, el otro.