«Sale el espectro» es el título de la última novela del escritor estadounidense Philip Roth, autor de varios bestsellers.
El título parte de una acotación que aparece en tres obras de Shakespeare. En pleno teatro le vino la inspiración.
Por la general, la inspiración para titular proviene de los momentos más inverosímiles.
El periodista Salvador Alsius me confesaba en cierta ocasión que sus mejores ideas surgían en la ducha. Hay que decir que Salvador es un hombre extremadamente creativo. Lo que ignoro es la frecuencia con que se ducha.
Recuerdo con delectación su santoral en el canal TV3, su colaboración en prensa escrita «Tira la lira» o más modernamente su libro sobre las costumbres sexuales de los catalanes (aquel día el agua debía salirle muy caliente en la ducha).
En mis tiempos de redactor-jefe combatía el tedio de los momentos de bajo calibre periodístico con la producción de ingeniosos titulares. Me gané una cierta reputación al respecto.
Más modernamente, me he dedicado a concebir un buen número de títulos para libros. No es trabajo baladí. Las frases más tópicas ya tienen título y libro. Hay que crear nuevos títulos. Ah, y si es posible, dotarles de aceptable contenido.
Debo confesar mi envidia libresca ante algunos títulos, que además suelen aparejar buenos contenidos. Me hubiera gustado concebirlos yo. Me vienen a la memoria: «El hombre que veía pasar los trenes», «Paisaje después de la batalla» o «Sin noticias de Dios».
No revelaré ahora los títulos que la factoría Violán ha elaborado en los últimos tiempos. Que aquí el que no corre vuela. Pero el lector avisado de este blog descubrirá algunos de ellos a manera de sombrero que antecede cual corona algunas de mis inserciones.
No diré más. Que ustedes puedan leerlos algún día.
Y que sean muy envidiados.