Tras muchos años sin hacerlo, acabo de volver a escuchar la canción de Roberto Carlos «Un millón de amigos». Es cita obligada en mis seminarios de comunicación, levemente parafraseada. Les digo:
«Yo quisiera tener un millón de amigos…y a poder ser muchos de ellos trabajando en medios de comunicación».
Tal parafraseo suele provocar una exhalación en el auditorio. Les pongo la canción como emblema de la importancia de la gestión de contactos.
En nuestra cultura latina es especialmente importante conocer a personas que te entreabran la puerta.
No suena un recurso sofisticado. Más bien parece una apostilla antiacadémica. Pero es una aseveración fruto de muchos años de experiencia en el campo de la comunicación.
La segunda canción que cito indefectiblemente a mis audiencias es el «Depende» de Jarabe de Palo. Francamente, muchas de las preguntas deben ser contestadas así: con un «depende».
Es tal la casuística, la diversidad y complejidad de las situaciones que nos podemos encontrar en el campo de la comunicación, que debemos relativizarlo todo. Tener la agilidad y la ponderación de descender del principio general al caso concreto.
El nuestro es un campo ultraintensivo en factor humano. Es por ello más un arte que una ciencia.