Veo absorto en el Canal-33 catalán un documental sobre Jack El Destripador.
Un detalle me llama especialmente la atención: se sospecha que las cartas a la prensa del propio Jack provenían en realidad de un editor periodístico para vender más diarios…
La tentación de vender a cualquier precio ha estado siempre latente en la industria periodística. De hecho se imputa al magnate Hearst la breve guerra de Cuba con un trasfondo puramente mercantil: vender diarios.
Modernamente la prensa deportiva es un ejemplo diario y generalizado de lo que hay que hacer para vender a cualquier precio: conspicuo precedente de la prensa tomatil, sus implacables ejecutores gozan todavía de inmunidad ciudadana. El espectáculo es el espectáculo.
Cada vez más clara se me antoja la inclinación de la sociedad al espectáculo, al entretenimiento, al goce de las horas.
Como musitaba aquella voz con que concluye la sensacional película «El show de Truman»:
-«¿Y ahora qué echan?»