La frase me vino de la mano del buen amigo mallorquín Armand Pomar. Y no se me desdibuja en la memoria. Tiene jugo, vocación de permanencia.
Antes de acometer los grandes retos externos, hay uno de interno: el autodominio, el vencimiento de las propias flaquezas. Sólo así puede cuajar la aventura exterior.
Por tanto, la frase reconduce al «conócete a ti mismo», esa obviedad obviada que resucita constantemente en el enésimo best-seller de autoayuda.
La primera victoria es sobre nosotros mismos. Es después cuando vienen las otras.