Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Un puesto de trabajo

Abandono la Barceloneta y subo por la Via Laietana. Me detengo en la plaza de San Jaime. Busco y encuentro aquel diminuto local de encomiables bocadillos calientes. Pido un mallorquín (queso con sobrasada). Lo degusto con vocerío en la plaza: trabajadores al borde del despido reclaman un puesto de trabajo.

Es una estampa antigua a la que nos vamos a tener que acostumbrar: el desempleo, las protestas, el malestar social. Dejamos atrás más de una década de prodigiosa prosperidad. Pero su legado es inmisericorde: colapso en la construcción, llamativas suspensiones de pagos. En suma, el despertar del sueño.

Conocí de primera mano la crisis económica de mediados de los setenta. En aquel entonces Adolfo Suárez llegó al poder. Tuvo que lidiar con una situación dificilísima en todos los órdenes. Como trasfondo, ruido de sables.

Yo me impregné de una manera positiva de la ansiedad de aquella época. Era tan desazonador el panorama profesional, que me autopropulsé hacia metas ambiciosas: dos carreras, cinco idiomas, práctica deportiva intensa y trabajos (a tiempo total o parcial) entre una pandemonium de exámenes. Me convertí en una máquina de hacer exámenes. Vivía en la auditoría permanente.

Pero no me lo pasé mal. Y además, viajaba. Con austeridad pero viajaba.

Ahora me vienen a la memoria aquellos años de pancarta pronta y grito áspero. Han pasado 30 años pero recuerdo vivamente aquella ansiedad antigua, a la larga fructífera.

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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