He pasado las últimas 36 horas en Mallorca y en mi domicilio palmesano -entregado a las tareas domésticas con denuedo de campeón- he recibido…¡hasta 5 llamadas ofreciéndome servicios de Internet!
Voces femeninas -generalmente argentinas- formulan la pregunta de rigor: «¿Tiene usted Internet en casa?».
El tono exageradamente amable de la interlocutora de marras delata bien a las claras el propósito mercantil de la llamada.
Se me antoja una brutalidad tantas llamadas en tan escaso tiempo. Es ciertamente un buen acicate para darse de baja del teléfono.
Quien inventó el telemárketing debiera ser sometido a juicio sumarísimo. Y, por añadidura, incluir en la condena a los esbirros responsables que no han impedido con una legislación eficaz tanta intrusión en la paz del hogar.