Es una expresión que me gusta: saber leer el partido. Se decía a menudo del futbolista Pep Guardiola. Saber leer el partido es entender la globalidad de una situación y definir cuál debe ser nuestra contribución.
Ahora, como entrenador del FC Barcelona, Guardiola ha sabido leer rápidamente la situación heredada del equipo y ponerle un remedio: dirección por valores.
Fuera auriculares, fuera móviles. Todos a desayunar y comer juntitos. Prietas las filas. Y a trabajar duro. Menos arte y más esfuerzo.
Con esta receta el equipo está realizando una satisfactoria pretemporada y el aficionado está percibiendo justo lo que deseaba: sensación de seriedad.
Es muy difícil gestionar el talento, especialmente en personas jóvenes aunque sobradamente millonarias. Quizá el nuevo Barcelona deleite menos, pero está en camino de conseguir algo muy importante: recuperar la cultura del trabajo. Y con ella, una dignidad perdida.
Luego la pelotar entrará o no. Pero eso ya es harina de otro costal.
Los valores allí están.