Un amigo que a su vez citaba a un allegado: «Lo que la vida primero te da, luego te lo quita».
Se refería a la salud, los padres, los amigos, la juventud…
Me hacía tal aseveración después de una vida ostensiblemente feliz salpicada a partir de los 40 años de continuas desgracias familiares y poblemas de salud, propios y ajenos.
Concluía que todo viene a ser un gran sarcasmo: unas expectativas que nacen y que luego indefectiblemente desaparecen. Un péndulo que ahora trae y luego se lleva.
Aquí lo registro.