Desde hace dos años el agua mineral Bezoya se ha convertido en mi favorita. Es de mineralización débil y ha acuñado un ocurrente eslogan comercial: «Siente el efecto Bezoya».
Fontvella y Lanjarón constituyen también marcas que me son queridas pero en los últimos tiempos me he decantado por Bezoya, en parte influido por un análisis de salubridad de aguas minerales impulsado por una asociación de consumidores.
Leo en el envase que Bezoya pertenece al grupo Pascual. Leo también (con cuerpo de letra microscópico, que pone en apuros a mi galopante fatiga visual), que proviene de un manantial de Segovia.
Nunca he estado en Segovia.Me gustaría mucho impartir un seminario allí.
Tiempo al tiempo.