Me piden que declame unos versos esta tarde en el ayuntamiento de Sant Adrià del Besòs.
Y he dicho que sí, atendiendo a quien me lo pide (mi tía Carme Violant i Nicolau) y mis ganas por volver a la ciudad donde residió mi abuela, Núria Puigdevall i Bosch.
Aunque entre el Sant Adrià de ahora y el de antes media un abismo. Espero comprobarlo esta misma tarde con mis propios ojos.
Los poemas que recitaré los ha escrito Carme Violan. Son de elevado misticismo, interrogación sobre el paso del tiempo y esas cosas que mueven a expresarnos.
Ya le conocía poemas anteriores, en que la palabra luz es eje central y el deseo de realización aparece constantemente en los versos.
Este rapsoda hará lo que pueda. Adonde me llaman, acudo.