Es uno de valores más intangibles. Pero también de los más sólidos. Se llama confianza. Es justo lo que nos falta en el momento actual.
La actual crisis financiera es mucho más que una funesta coyuntura de finanzas. Es la punta del iceberg de una larvada crisis de valores. No bursátiles. Valores humanos.
Y en el trasfondo de todo ello, nuestros dirigentes: no confiamos en ellos.
Un reciente coloquio en el monasterio catalán de Sant Benet de Bages aglutinó dirigentes de mucho nivel para discutir los liderazgos del futuro. Una de las conclusiones fue la falta de líderes nuevos para situaciones nuevas y al mismo tiempo rápidamente cambiantes.
¿Qué se pide a los nuevos líderes? Muchas cosas. Pero una por encima de todas: que sean dignos de confianza.