Famoso filósofo autor de «Etica para Amador» gana premio de retribución planetaria.
Preguntado por su incursión en un certamen literario agudamente calificado de «quiniela teledirigida» responde:
-Es un juego. Ya se sabe.
Un juego a caballo ganador, hubiera debido señalar el insigne pensador, amante de los hipódromos, reconvertido en jinetero literario, en la más cubana de sus acepciones.
Interesante la resonancia del título ganador: «La hermandad de la buena suerte». Una buena suerte que recuerda el título del best-seller del escritor Alex Rovira. ¿Casualidad o causalidad?
Siempre he sentido curiosidad por saber cómo afronta el sesudo jurado del frívolo premio de marras la empresa de hacer ver que deciden.
¿Duermen bien aquella noche? ¿Reciben anónimos de concursantes que se sienten ultrajados por un veredicto que precede a la deliberación?
Ante tamaño engañabobos, ¿qué sienten los comparsas que amenizan la velada, infanta de relumbrón incluida?
¿Dónde está el sentido de la dignidad de tanto preboste de la cultura que acude puntualmente a la cita del atracón a cuenta del grupo editorial más poderoso de España?
Poderoso caballero es don dinero.
Cosas veredes, Amador.