Aterido. Así te deja el frío invernal de Cambridge y de Boston en general. La humedad se une a las bajas temperaturas de la estación. Pero entonces emerge con la fuerza del pequeño milagro festivo la pléyade de animosos locales en torno a Harvard Square, el centro neurálgico de Harvard.
Durante mi primera estancia le he cogido simpatía a la cervecería Harvard. Aseguran que ofrecen cerveza de elaboración propia…En cualquier caso el local es amplio y animoso, las patatas están bien fritas y las hamburguesas evocan extensas praderas impolutas.
Los camareros porfían por ganarse el beneplácito de las mesas que tienen encomendadas. Les va en ello la propina, entre el 10 y el 20% del precio de lo consumido según la satisfacción percibida.
La propina en Estados Unidos es obligatoria, si bien en muchos locales esperan que el cliente la aporte como liberalidad y en la cuantía que él desee…
El sistema crea presión para que el personal no se duerma y se desviva por los comensales. De ellos provendrá la propina. Con todo, a veces el camarero se hace empalagoso y vienen ganas de decirle no-me-olvido-de-tu-propina…
Pero por lo general son chicos jóvenes, efectivos y diligentes, que susbsisten en base a esos trabajos temporales en una sociedad abiertamente competitiva y donde hace mucho frío en la calle…