Hay palabras que cuando uno es adolescente descubre y se enamora de ellas. Lontananza es una de ellas.
Aparte de la monumental canción de Domenico Modugno, la lontananza es de aquellas palabras con increíble resonancia. Es un sustantivo con grandes pretensiones semánticas.
Otra palabra para mí mitica en tiempos de mudanza y acarreo pubertario fue melancolía. Raro era el poema de cosecha propia que no la contenía.
Son palabras que marcan el itinerario lingüístico. Con el tiempo -y quizá por exceso de uso- quedan aparcadas, son vistas como ñoñas.
Pero pasan los años, se hacinan las décadas y uno vuelve a mirar atrás in prejuicios y las redescubre en toda su pureza, en toda su autenticidad. Porque reflejan como nada el momento ido.