Soy -desde mis años de residencia en Mallorca- un admirador de la marca Mercadona. Esta firma de grandes superficies tiene excelentes establecimientos en la isla (no me gustan tanto los de la península). A destacar su marca blanca «Hacendado», de excelente relación calidad-precio.
Leo en el diario «Expansión» de ayer el conjunto de medidas de Mercadona para poder bajar precios. Y me parecen de un palmario sentido común: reducción de referencias, producción de envases más austeros, vuelta a la venta de fruta a granel…
Entiendo que esta es la línea correcta: reducir costes para poder reducir precios sin sacrificar margen. De cajón.
Sin embargo, los descensos en los precios son a menudo vilipendiados por los gurús de la economía o sencillamente no son contempolados en muchos sectores. Como si se tratase de una claudicación.
Si miramos la evolución de los precios en los últimos 10 años, convendremos en que los aumentos son sustanciales. Justo es que se intente desandar una parte del camino andado. Muchas cosas son exorbitadamente caras. Y si todos nos arremangamos y bajamos los precios, nos vamos a hacer un favor colectivo.