El anticiclón de esta semana ha inundado de luz las calles de Santiago de Compostela pero ahora veo que tambíén las de Barcelona.
El de este año ha sido un duro invierno. Vuelve ahora la luz y el cuerpo y el alma lo agradecen.
Qué insustituíble vitamina. Con razón millones de nórdicos y teutones inundan nuestro país. La luz es el elixir de la vida. Cuánto se la añora si falta…