Letra «de ala de mosca».
Así describía mi abuelo, Feliciano Galán Benavente, mis tortuosos trazos sobre el papel. Por contraste, él lucía una caligrafía armónica, representativa de su mucha experiencia como fiel escribano y contable.
Siempre he envidiado la caligrafía bella y donairosa de aquellos individuos pulcros henchidos de la habilidad psicomotriz que a mí me falta. Mi amigo Esteban León Aguilera era un buen ejemplo de ello.
A menudo he pensado que mi mala caligrafía ha influído en muchas de las calificaciones de mis exámenes. Puedo entenderlo: el examinador penaliza la mala letra y redondea al alza los textos del examinando a quien no le tiembla la mano.
Mi caligrafía es tan espantosa que a veces ni yo mismo la entiendo. Debo, sin embargo, decir en mi descargo que empecé a escribir con máquina Olivetti a los 8 años…
Pero quizá son excusas de mal pagador. Como cualquier hijo de vecino cursé la asignatura «Caligrafía» y me hinché de llenar cuadernos…
A veces pienso que mi mala caligrafía proviene de un exceso de ideas por apuntar y poca agilidad con la mano para plasmarlas a gran velocidad, tal como fluyen.
En otras ocasiones pienso que mi mala caligrafía proviene de aquella época de preadolescente en que ya escribía diarios y me horrorizaba que alguien pudiera leer mis textos. Desarrollé quizá por ello una letra críptica, escurridiza, discontinua, mareante.
Cuando cursaba Periodismo en la Universidad Autónoma de Bellaterra me harté de pasar apuntes a mis compañeros (a pesar de mi mala letra). En un momento dado comencé a tomar los apuntes en griego…
Más de un compañero de promoción debe de recordarme por este excéntrico detalle. Lo que muchos no sabían es que en realidad hacía una pura transcripción al alfabeto griego clásico de lo que oía en lengua catalana.
Así superaba el tedio que me envolvía por culpa de muchos profesores que no tenían nada que aportar.
Unos años más tarde, cuando inicié el estudio de la lengua rusa y del preceptivo alfabeto cirílico, me encontré con la agradable sorpresa de lo rápido que se producía mi aprendizaje…