Es la palabra que reverbera en mis oídos: «reconversión». La ha mencionado reiteradamente esta tarde el presidente del grupo empresarial La Seda, Rafael Español, en el encuentro anual de los alumnos del Máster de ESADE promoción de 1994. La mía.
Rafael Español ha rememorado marcas importantes que un buena día desaparecieron a raíz de una crisis. Ha citado la mítica Banca Catalana. Y tiene razón: el mercado crea y destruye. Es voraz e inmisericorde. Nadie tiene la supervivencia asegurada.
Pero luego viene el mensaje positivo: hay vida más allá de las crisis. Siempre y cuando conectemos con las necesidades del mercado. Éste es el reto permanente.
Rafael Español es dicharachero. Se le nota que disfruta con lo que explica. Y es un buen filón de anécdotas. El de esta tarde ha sido un agradable reencuentro de másteres, donde además hemos hablado sobre la crisis inmobiliaria y sobre el poder de la intuición en nuestra toma de decisiones.
Reconversión, reconversión. Es la palabra clave. Dotarse de una nueva versión de las cosas. Aceptar la desaparición de lo obsoleto y abrir las puertas de par en par a los nuevos proyectos. Este es el quid de la cuestión.
Todo sea por salir a flote.