Me gustaría ver la cara que ponen los sesudos profesores del IESE ante el fenómeno mediático desencadenado por don Leopoldo Abadía, profesor jubilado de dicha escuela de negocios, la de mayor solera en España y más añejos vínculos con la Universidad de Harvard.
Los comentarios difundidos por don Leopoldo sobre la actual crisis financiera revelan que la gente ansía entender las cosas y que esa información no llega con claridad a pesar de la profusión de medios.
De ahí que el tono simplificador y con desparpajo del profesor de marras ha calado hondo.
También me pregunto: si tan preclara capacidad didáctica tiene el simpático profesor, ¿a santo de qué tenerlo hasta hace bien poco en la reserva y no en la primera línea de la pedagogía?
Sorpresas que te da la vida.
Me pregunto qué cara deben de poner los prebostes del IESE al escuchar declaraciones del tipo «los banqueros son unos ladrones» y otras lindezas. Declaraciones que están en sintonía con amplias capas de la opinión pública.
La economía se recuperará algún día. Pero la confianza del ciudadano ante las instituciones que han mareado la perdiz de manera tan grosera, eso costará mucho tiempo y unos cuantos Obamas en el interín.
El espectáculo de podredumbre a que hemos asistido en los últimos meses en la escena financiera internacional debiera dejar huella indeleble al menos en toda una generación.
Apuesto por bautizarla como «la generación de los descreídos».