Fue en agosto de 1996. Debuté como Director de Comunicación ante el Consejo Directivo de la cadena RIU, con el propietario don Luis Riu Bertrán y sus dos hijos, Luis y Carmen al frente.
Tenía que explicarles qué valor añadido iba a aportar a la cadena mi recién creado Departamento de Comunicación. La mayoría me miraba con el ceño fruncido.
Empecé mi intervención de la siguiente guisa…
«Ustedes probablemente piensan que los periodistas son malos. Permítanme que les rectifique. Los hay de malos…pero los hay también ¡de muy malos!».
Don Luis soltó una sonora carcajada y los cuatro directores generales parecieron distendirse como por ensalmo. La exposición que hice a continuación fue coser y cantar. Ya eran míos de buenas a primeras. Mi jefa, la alemana Heike Genschow, me sonreía desde un rincón)
(La importancia de un buen inicio…)