Pasará el tiempo, se reinventará la red de redes mil veces y nuevas diabluras tecnológicas desembarcarán sobre lo que de humano quede en nosotros.
Pero yo siempre estaré agradecido a la invención de YouTube y el gran placer que me provee: poder escuchar y ver mis quéridos éxitos musicales de los años setenta. Como al grupo Los Módulos.
«Sólo tú» fue un gran éxito («hit» en esos tiempos de anglicismo en eclosión) que yo escuchaba de niño, una y otra vez, a inicios de los setenta.
Aparte de ser una canción bien construída, me llamaban la atención los dos acentos gráficos correctamente colocados: el ´»sólo» para indicar «solamente» y el «tú» al tratarse de pronombre personal y no de adjetivo posesivo.
Los Módulos eran lo más «in» y, aunque yo llevaba calzón corto, en música estaba muy «à la page», el galicismo que luego sustituimos por el consabido anglicismo de turno: up-to-date.
Recupero gracias a YouTube las llamadas canciones-de-hoy-y-de-siempre. Como por ejemplo aquel himno de George Harrison que arrastraba a las masas al giro de los setenta: «My Sweet Lord». Qúe bella canción.
En otros momentos, me sumerjo en la canción italiana y rescato piezas en blanco y negro tan espectaculares como «El no tengo edad para amarte» de una jovencísima y desinhibida Gigliola Cinquetti.
YouTube es ciertamente un universal baúl de los recuerdos.
(Como el de la canción de mi entonces admirada Karina; voy a buscarla…)