Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Ultimas tardes con Angelika

Leo en la edición europea del Wall Street Journal un atractivo reportaje de fin de semana sobre los festejos en Berlín con motivo del vigésimo aniversario de la caída del mundo (9 de noviembre, 1989).

E indefectiblemente me vienen recuerdos de mi estancia allí y de Angelika Müller…

La conocí en la cabina de teléfono del barrio donde me alojaba, el humilde Wedding, a tocar del muro, en el sector occidental. Era noviembre de 1986 y yo disfrutaba de una beca en el Goethe Institut concedida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania.

Me alojaba en una residencia de trabajadores extranjeros (coincidí allí, por cierto, con un rubio estudiante mallorquín hijo de hotelero,según me explicó).

Para llamar por teléfono acudía yo a la cabina de la esquina de la calle. Saliendo de ella, una chica de unos 35 años me espetó:

-¿Eres francés?

Tras la sorpresa inicial, le contesté en alemán que no. Que hablaba catalán, una lengua parecida.

Se llamaba Angelika Müller, era bávara y escuchó con sonriente atención todas mis explicaciones lingüísticas, harto excesivas, pero envalentonado yo por su escucha amable y la magnífica oportunidad para hablar alemán que se me brindaba.

Angelika era rubia y, según entendí, viuda. O cuanto menos separada. No quise que me lo precisase por delicadeza.

Fue el comienzo de una bella -aunque corta- amistad, que nos llevó a recorrer los principales atractivos berlineses, las Mensas (comedores) universitarios e incluso las clases de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre de Berlín, donde ella se había matriculado.

Angelika era culta y educada. Lo de estudiar derecho había sido una decisión tardía. Me explicó que de jovencita había trabajo como azafata en tierra de Lufthansa en el aeropuerto de Munich, donde vivían sus padres. Me dio su dirección por si yo tenía cualquier percance en mi regreso a Barcelona vía Munich.

En aquella época los vuelos a Berlín estaban restringidos a las compañías aéreas de los países aliados ganadores de la segunda guerra mundial.

Aquella experiencia en Berlín fue extraordinaria. Había que estar allí, en la ciudad dividida por el muro, para entender la historia de Europa.

Guardo gratos recuerdos de Angelika. Hizo cálido mi noviembre berlinés, que incluyó alguna pequeña nevada.

Nos despedimos en el aeropuerto de Berlín Occidental. Sabiamente ella intuyó mi inminente percance: el retraso de mi vuelo hasta Munich me impidió coger la conexión de Lufthansa a Barcelona.

La compañía se desentendió olímpicamente de mí. Estaba colgado. Pero un cambio en el turno de la supervisora de guardia permitió que lo intentase de nuevo con su sucesora: una simpática sudamericana que residía en Munich. Obvió reglamentos y mandangas: me consiguió un billete sin cargo en el vuelo de la mañana siguiente. Qué amable fue.

Paré atención en mi tarjeta con los datos de los padres de Erika. Tomé un taxi por las buenas. Me planté en una bella casa residencial en las afueras de Munich.

Me abrió un hombre grandote, bávaro y simpático, con facciones clavadas a Angelika. Casi no me dio tiempo de explicarle lo sucedido, ya me encontraba en la habitación de invitados. Increíble.

-Por cierto, ¿cómo está Angelika?- es lo único que me preguntaron sus padres.

Dejé la casa a la mañana siguiente con un gratísimo recuerdo del señor y la señora Müller. Tuve la sensación de que yo no era primer extraviado en Munich que acudía al refugio de los padres de Angelika. Todo un carácter.

Unas cartas, alguna llamada posterior pero poco más. La perdí de vista a Angelika y empecé además a dejar de viajar a Alemania.

La recuerdo con fruición y condescendencia, espetándome en la lengua de Goethe, entre maternal y falsamente sorprendida:

–Miguel, warum bist Du so intellektuell?

Nunca entendí del todo que quería decir. O quizá sí.

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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