La crisis porcina que ha estallado en México y se extiende por el mundo promete ser un nuevo episodio de alta gestión internacional de una emergencia.
Departiré al respecto en Barcelona el próximo 20 de mayo-09, en el Centro Internacional de Prensa, en sesión matinal.
Hace ya bastantes años que imparto seminarios sobre gestión de la comunicación de crisis. Es una materia fascinante, por lo mucho que hay en juego y por cuanto le pone uno realmente a prueba.
Durante mi estancia en la cadena RIU tuve ocasión de atender un variopinto elenco de crisis, incluido el tremendo huracán que hace tan sólo tres años asoló Cancún y el Caribe mexicano.
Fruto de aquella intensa experiencia es uno de mis casos prácticos que utilizo como material docente en mis sesiones.
Juzgo de gran importancia que los comunicadores se formen en gestión de crisis. Su papel puede ser clave, dado que los errores en tales circunstancias se pagan muy caros.
Por otro lado, ejercer la portavocía en situaciones de crisis debe entrenarse en «tiempos de paz». No nos engañemos: en la hora de la verdad, debemos aparecer serenos, seguros y asertivos. Y tales virtudes no se improvisan. Son fruto de un trabajo previo y concienzudo.