Buena película «La sombra del poder»: rápida, incisiva y reveladora de los recovecos del poder y del periodismo, contradicciones internas incluidas, dilemas emocionales también.
La recomiendo. Sin ser una obra de arte, te lo pasas bien siguiendo las vicisitudes del «Boston Globe» para superar a la competencia en el seguimiento informativo de un crimen.
No dejen de recrearse con los dos minutos finales: la rotativa que imprime la exclusiva sobre la verdad del crimen. Es todo un homenaje a un tiempo que acaba, donde la historia pone el candado: qué prehistórica resulta esa noria de metal en los tiempos actuales de la transmisión digital de los datos. Qué sinsentido el de la flota de camiones que transportan físicamente los ejemplares.
Todo un símbolo de lo que el tiempo finiquita. Pero también un homenaje a un proceso que a tantos y tantos periodistas nos hizo caer la baba.