Estoy leyendo uno de los libros más sugestivos que ha parado en mis manos en los últimos tiempos: «Sobrevivir a un gran amor seis veces», de Luis Racionero (RBA), un autor que me gusta en sus múltiples facetas.
La suya es una visión penetrante y políticamente harto incorrecta sobre el mundo femenino. Pero es de una franqueza palmaria. Se nota a las claras que dice lo que piensa. Y lo hace con mucha gracia, aunque ellas puedan caer en el enojo.
Muchas son las aventuras sentimentales del escritor. Me entero además en estas sus memorias de que pasó su infancia en Tenerife, una tierra que me es próxima y querida.
Sus dardos sobre la astucia femenina son proverbiales. Aquí que cada uno interprete las cosas como quiera. Pero yo tengo la sensación (bien ignorante sobre la materia)de que en aspectos nucleares da de lleno en la diana.
Coinciden las apreciaciones de Racionero con algunas que leí en su momento del admirado escritor Josep Pla:
«La mujer lo que busca esencialmente es seguridad».
(Coincidí hace unos meses con Racionero en una tertulia del programa «L’Ofici de Viure» en Catalunya Ràdio. Lo encontré envejecido, dormitando como un pajarito en el sofá de la sala de espera, tibio en el saludo, arisco en el diálogo, lúcido en las observaciones).