Constatado empíricamente: en los últimos meses un creciente número de entidades financieras impulsa la rotación del personal desplazándolo a oficinas distintas para impedir que los lazos emocionales con los antiguos clientes les prive de poder implementar una política de ajuste dure en la concesión de créditos.
Según me han comentado, se ha dado el caso incluso de entidades bancarias que han intercambiado empleados para acelerar el desarraigo profesional y facilitar un estilo más duro de negociación con los impagados, morosos y demás víctimas del mal momento económico.
¿Lazos emocionales?. El dinero no tiene sentimientos. Aunque alguna fundación de entidad financiera tenga la osadía de publicitar que tiene «alma».