A menudo ante una misma idea dos refranes aportan consejos contrarios. Por ejemplo:
*A quien madruga, Dios le ayuda (un llamamiento a favor de la diligencia)
Pero también es cierto que:
*No por mucho madrugar amanece más temprano (las cosas pasan cuando han de pasar).
Viene esto a decir que la justicia está en el justo medio. Que los extremos suelen ser malos. Que la ponderación debiera ser virtud principalísima.
Me gusta prodigar refranes en mis clases. Es más: les pido contribuciones a los alumnos. Nada mejor que este ejercicio para que indaguen en sus propias culturas, revelen particularidades y aporten – por supuesto también – valores claramente universales.