Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Todo sobre mis lágrimas

«Cuando una actriz consigue contener una lágrima en la punta del párpado, ya tiene al público rendido a sus pies.»

Fue el momento más brillante de la disertación de anoche de Pedro Almodóvar en el Carpenter Center de la Universidad de Harvard, al día siguiente de haber sido investido doctor honoris causa.

El acto concentró unas 120 personas en el auditorio del centro.

Almodóvar habló de lo divino y de lo humano. Mentó reiteradamente a su madre y explicó que su infancia fue un mundo de mujeres, seres sin prejuicios, a diferencia de los hombres, «que tienen muchos».

El laureado director -muy de moda en Estados Unidos- explicó su intenso diálogo con los actores como método de trabajo y la adaptación de los guiones a éstos para que «todo parezca natural».

Hablando a ratos en castellano y a ratos en inglés, el director manchego habló de la incertidumbre que le produce todo proyecto cinematográfico nuevo así como el valor de las palabras en sus obras.

Almodóvar tuvo su sesión de gloria. Al frente del acto, sin embargo, unos organizadores de modales pretenciosos, que abrieron un debate con tufillo de compadreo. Es el contrapunto provinciano a un acto de alto interés académico.

Es curioso que la alta talla intelectual de Harvard compadree con tics de profesorcillos jactanciosos. Paradójico.

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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