Ojeo un simple folleto de hoteles de Mallorca y rápidamente evoco doce años de vida en aquella bendita isla.
Qué extraordinario poder evocador el de las imágenes.
Cada vez intento incorporar más elementos gráficos a mis presentaciones. Se me hace evidente que las audiencias de los tiempos actuales lo agradecen. Cada vez menos gente proviene de la cultura literaria. Las cosas son como son y yo tengo que adaptarme a ello.
Por esta razón me estoy pertrechando de un gran número de imágenes para tener todo tipo de recursos al alcance.
Tú-eres-tu-PowerPoint, dice la frase que yo mismo acuñé. Pero aparte de mi mirada, gestos y entonación, la audiencia pide carnaza gráfica. Habrá que proveerla. Y llegar a un menú comunicativo equilibrado.