Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Corrupción

Tradicionalmente en Mallorca ha habido algo socialmente peor que ser corrupto: no serlo.

Todo este revuelo de tramas corruptas que ahora salen a la luz eran bien conocidas de uno a otro confín de la isla.

Pero no nos engañemos: una evidente complicidad social la ha facilitado. Para entender las razones hay que sumergirse en la antropología.

En el fondo en Mallorca al corrupto se le tolera. No se le escupe por la calle. No se le señala con el dedo ante el portal de su casa. No recibe el implacable varapalo de una opinión pública firme. A lo sumo, se le critica entre bastidores, entre cuchicheos y siempre a sus espaldas.

La falta de una moralidad colectiva sólida ha hecho mucho daño a la isla. La falta de una actitud decidida de «manos limpias» ha brillado por su ausencia. El robo sistemático de lo público forma parte de la tradición cultural. Y aquellos sectores sociales que se han rebelado no han alcanzado masa crítica. O sencillamente han llegado demasiado tarde.

El paisaje de corrupción dejado como legado por el ex presidente Matas es de libro Guinness de los récords: incomparable.

Conocí a Matas y le saludé en múltiples ocasiones. Le tuve por un hombre inteligente y moderno, agradable y dinámico. Nunca imaginé que dejaría el legado de corrupción que ahora aparece en los diarios un día sí y el otro también.

Es muy frustrante el panorama para aquellos que deseen ganarse la vida en una sociedad tan mancillada por las malas prácticas públicas.

¿Qué valor tienen la profesionalidad y el sacrificio ante tamaño pudridero?

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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