Me urge un carpintero. Pido uno a través de una lampistería. Me facilitan un contacto. Son tres minutos de su tiempo que me obsequian a cambio de nada. Lo agradezco vivamente. Me contestan:
-Para eso estamos.
Esta es la gran expresión de la calidad de servicio: para eso estamos. Tres palabras que reflejan que nuestro trabajo tiene un sentido: para-eso-estamos.
Cuánto se encuentra a faltar esta expresión y esta actitud hoy en día…
Cuando trabajaba en la cadena RIU, le solía preguntar a un compañero del departamento de Producción:
-¿Cómo va?
E indefectiblemente me contestaba:
-Va bien. Y si no va bien, lo haremos ir bien.