He topado esta mañana en la calle Rocafort de Barcelona con un joven sudamericano que lucía un llamativo eslogan en su camiseta:
«Mis noches siempre merecen un bis».
Ocurrente, ¿verdad?
La fabricación de eslóganes siempre me ha fascinado. Constituye un ejercicio de compresión, de síntesis y…(tendencialmente) de buen gusto.
Por ejemplo, me gusta mucho el de Nokia («Connecting people»). Es un modelo de brevedad y descripción de la misión de la empresa, la globalizada firma finlandesa de móviles.
Sobre cómo fabricar eslóganes departiré a final de mes en Répública Dominicana con motivo de la inmpartición en la Universidad de una semana de sesiones para la formación de portavoces.
Ya estuve en Dominicana impartiendo hace un año. Es un país que me atrae, con todos sus claroscuros. Su gente es alegre y el país -bolsas de pobreza aparte- atractivo, lleno de colorido y música.
Quizá podríamos en clase fabricar unos cuantos eslóganes para el país…