Cuando visiono -una y otra vez- las fascinantes versiones del tema «Proud Mary» interpretadas por Tine Turner, me pregunto de dónde sacan algunos tanta energía.
El tema «Proud Mary» proviene -hasta donde yo sé- del mítico grupo Creedence, Clearwater, Revival. La versión de la Turner es un monumento al ritmo y la sensualidad.
¿Cómo puede una ahora ya septuagenaria cantante mover las caderas y claquear con sus tacones con el mismo garbo que sus veinteañeras comparsas?
La historia de Tina Turner es alucinante. Sobrevivió a un marido inmundo, maltratador. Resiliente a pesar de los pesares, volvió a la música para encandilar a varias generaciones. Me consta que todavía mueve el esqueleto por esos escenarios de Dios.
Oirla y verla en YouTube es una fiesta para los sentidos. Y sus minifaldas (confeccionadas por modisto minimalista al máximo) merecen mención aparte. Es la demostración palpable que la elegancia no es cuestión de edad sino de garbo y fuerza interior.