Los veo por doquier: la moda de los pantalones caídos menudea en Harvard y zonas adyacentes. No son precisamente los jóvenes universitarios quienes así los llevan. Más bien los de los suburbios vecinos, donde no faltan calles destartaladas, necesitadas de una buena capa de asfalto.
La zona universitaria es una isla de prosperidad en una zona donde hay casas de todos los colores. Proliferan las tiendas que abren toda la noche pero los transportes públicos brillan entonces por su ausencia.
De lo próspero a lo pobre pasas en cuestión de pocos minutos. Así es este país.