Me lo explicaron aproximadamente así:
Un mendigo ciego no recibía ni una limosna en su gorra tendida en el suelo de una calle de París, la ciudad de la luz.
Se le ocurrió encargar un cartel que pusiera:
-«A difererencia de ustedes yo no podré ver cuán bello es París en primavera.»
Unas horas más tarde dádivas y billetes no le cabían en la gorra.