Oigo en una tertulia de la cadena SER que el mítico Ricardo Corazón de León, el héroe de las Cruzadas, no tuvo nada que ver con la épica imagen que nos aportan libros y pelìculas. Y como éste unos cuantos héroes juveniles más.
En suma: que la historia es un amasijo de héroes prefabricados a gusto del poder dominante. Si tantos fallos contienen los modernos diarios, cuántas meteduras de pata deben de contener los sesudos manuales de historia.
Daría mucho por poder retrotraerme por un imaginario túnel del tiempo y ver los los hechos históricos tal como acontecieron. Especialmente los relativos a la Historia Sagrada.
Sin películas de Hollywood por en medio ni crónicas mistificadoras de medio pelo.
Que para eso ya tenemos la prensa deportiva.