Leo con interés (que es la auténtica manera de leer) el libro «El corazón de las palabras», publicado por Plataforma Editorial y en que se recogen entrevistas promovidas por la Fundación Ananta, de la mano de Lola Bastos y Koldo Aldai.
Es un feliz reencuentro literario con algunos personajes conocidos y un primer encuentro con algunos por conocer.
El momento para publicar el libro es oportuno: en política internacional, Barack Obama marca un punto y aparte. En nuestras alicaídas economías domésticas, el signo de la crisis atraviesa los hogares y debilita hasta las cuentas de explotación más pintadas.
En tiempos de convulsión y al mismo tiempo de esperanza, viene el repliegue, la introspección y la voluntad de positivizar el desconcierto.
Me llama la atención el creciente número de autores que confiesan sus cuitas ya no espirituales sino abiertamente religiosas (son difusas las fronteras entre ambos conceptos). A un escritor le oigo decir que reza a menudo. Es un detalle revelador.
Hay compuertas emocionales que se abren de par en par entre jóvenes profesionales: profesores, cirujanos, dirigentes de larga trayectoria. Leo en este sentido con especial interés las respuestas del abogado Antonio Garrigues Walker. Explica cómo ha superado un cáncer de pulmón y el incendio que dejó su despacho convertido en cenizas.
Se nota, se nota: hay voluntad de abrir las cisternas y volcar sentimientos y energías al exterior para apagar un fuego que quema.
¿Es una tendencia perdurable? ¿Llega con voluntad de permanencia? ¿Son ideas y perspectivas que han venido aquí para quedarse?
Lo sabremos dentro de unos años, especialmente cuando arrostremos una nueva pequeña ola de prosperidad.
Por el momento tenemos un cúmulo de voces que reflexionan en la misma longitud de onda y una audiencia creciente deseosa de escuchar mensajes nuevos y ejemplificantes
La autenticidad de tanta declaración bienintencionada ha de pasar la más inequívoca de las cribas: el tiempo.
Mientras tanto leeremos con fruición lo que estas voces talentosas tengan que decirnos sobre otro mundo que ellos ven posible y en que los términos consciencia y amor aparecen como santo y seña.