Tiene don Pancracio Celdrán la osada virutud de alegrarme los domingos por la mañana, cuando me levanto pesado y desorientado. Pongo Radio Nacional de España, le escucho y se me enciende el ánimo ante su verbo pintoresco.
«Se armaban unas zapafiestas…»-acaba de decir este sabio de la palabra, un rara avis en la era Internet, un bastión del léxico omnímodo.
Nos habla hoy de la mujer tirada, del pendón, del putón vebenero, de la ligera de cascos.
Qué torrente de palabras con qué desmayo nos despierta…