Hay días en que estoy de la criatura hasta las narices: me consume mucha energía. Y me pega unas patadas de órdago.
Pero hoy tengo por primera vez la clara sensación de que el embarazo ya llega a su fin. Que la criatura -hermosa o raquítica, qué mas da- será alumbrada.
En definitiva: que «El Método Guardiola», mi libro, verá pronto la luz. Y que el nasciturus está en buenas manos. Buenas y artesanales manos.