Cae la nieve sobre Barcelona desde este mediodía y resulta -ya desde media tarde- un espectáculo furiosamente bello.
Un manto blanco cubre ya el perfil de la ciudad. Y sigue nevando.
Me acuerdo de aquella nevada de 1963…
Yo tenía 3 años tan sólo pero la recuerdo. Nos pilló a la familia en San Adrián del Besós, en el extrarradio barcelonés. Tuvimos que quedarnos a dormir en casa de la familia Puigdevall, consanguineos de mi madre, Dolores Galán Puigdevall.
A la mañana siguiente marchamos a pie hasta Barcelona, una travesía de unos 5 kilómetros, calculo. Inolvidable.
Aquella nieve. Aquellos muñecos. Aquellos esquiadores calles abajo. Los tranvías paralizados.
Veremos cómo amanece mañana Barcelona. ¿Quizá como en 1963?