En el apartado de agradecimientos de mi libro sobre Guardiola deberé tener unas palabras de recuerdo para mis dos sancta santorums favoritos en la elaboración de la obra: la biblioteca del Ateneo barcelonés y la Widener Library, la bibllioteca principal de la Universidad de Harvard.
A ambos lugares mi agradecimiento por la discplina e inspiración que me han inspirado en esta travesía de dos años, no exenta de turbulencias ni de momentos de desánimo.
Una imagen mía en la Widener de Harvard preside el salvapantallas de mi portátil como recordatorio de aquellos momentos de soledad fértil, rodeado de millones de libros de la cultura universal.