Mañana, jueves, recalaré de nuevo en Oviedo. Y mucho me complacerá auditar las impresiones que ha dejado como estela Pep Guardiola tras su coloquio del lunes sobre extrapolación de los valores deportivos a una carrera profesional. Acudió invitado por el Banco Herrero, adquirido por Banc de Sabadell.
Celebro que los asturianos tuvieran esa oportunidad de oro para conocer el pensamiento de Pep. Lamento, en cambio, el plantón que nos dio a los centenares de personas que le esperábamos en el Teatro Romea de Barcelona para conversar sobre literatura y fútbol en jornada anunciada públicamente dos meses antes.
Alguien hizo algo mal.