Estoy una vez más en Algeciras. Llueve copiosamente en el Estrecho. Pero yo estoy a gusto en estos andurriales del sur, donde la gente es cálida y las tapas de los bares sensacionales.
Algeciras es un lugar digno de conocerse. Y el restaurante LA CARBONERÍA es una invitación a la fiesta del paladar. Sales de allí pensando que todo el mundo es bueno y que si la crisis…¿Qué crisis?
(Beber para olvidar y degustar para disfrutar).
Llueve, llueve, llueve.