Leyendo páginas y pasajes del autor Robin Sharma descubro cada vez nuevos puntos en común: frases, ocurrencias, querencia por la música, hábitos que crean método, crítica de calidad de servicios o apego a ciertos vocablos.
Por ejemplo, la grandeza. Este es un término que me seduce desde que a comienzos de los noventa asistí a las clases magistrales del profesor Carles Comas Giralt en ESADE. Él nos hablaba de todo aquello que al ser humano le aportaba «sensación de grandeza».
El término prendíó en mí. También la expresión «sensibilidad valoral». Y la metáfora gráfica del inicio de sus apuntes: postes de alta tensión, unos más altos que otros. Unos ponen el cable más arriba, otros más abajo. Pero allí está la necesidad de que el cable exista, penda sobre nuestras cabezas.
En toda iniciativa de ayuda, balance social o micromecenazgo que he emprendido, siempre he tenido in mente esas torres de alta tensión de los apuntes del profesor Comas.
Descubro, por cierto, que el libro de Robin Sharma que recomendaba recientemente, «Exito: una guía extraordinaria», en el original se titula «The Greatness Guide», Guía la Grandeza.
La grandeza. Siempre este vocablo. ¿Por qué será?