Es una de las mejores maneras de definir el estilo de Pep Guardiola: el romanticismo práctico.
Confluyen en esta expresión el arraigo de los valores con la orientación al resultado. El idealismo útil. Los sueños que tocan el suelo. La ética con la estética.
Una especie de cuadratura del círculo que entroniza a Pep Guardiola como uno de los mejores mánagers deportivos de todos los tiempos.