Deseo reseñar la interesante visita que realicé anoche a la Fundación Antoni Tàpies en Barcelona (Aragón, 255, junto a Rambla de Cataluña). Es un edificio espléndido, recientemente remozado, y que contiene las obras más íntimas del artista así como su fenomenal biblioteca.
Lo de visitarlo de noche obedece a la feliz iniciativa de los museos barceloneses: gratis y con la magia de la nocturnidad los espacios museísticos brillan de manera inusual. Un buen baño de cultura a la que respondieron con entusiasmo millares de interesados.
En el Museo que la Fundación dedica a Tàpies se refleja la viva importancia de taoísmo y budismos en sus fuentes de inspiración, así como la presencia de la muerte y del dolor con cruces que prodiga.
Se trasluce también su querencia por la ciencia, que plasma con fórmulas matemáticas que aparecen de manera inopinada en lienzos y otras obras.
Así es el mundi de Tàpies, uno de los más importantes artistas contemporáneos de Cataluña.